Marcela Cuadrado – Presidenta de SUMEFAC.

Somos una especialidad relativamente nueva, con una impronta propia, que surge con la fuerza de la vocación de integrarse a trabajar desde los equipos de salud.

Generamos opiniones diversas en nuestros colegas médicos: algunos son muy simpatizantes, pero otros nos ven como una competencia, ya sea por usuarios, trabajos u otros factores. Sin embargo, estamos convencidos de que todos somos profesionales muy necesarios, solo debemos aprender a relacionarnos desde el equipo, con el objetivo de llevar adelante el trabajo para mantener y recuperar la salud y aliviar dolores de nuestros pacientes.

La Medicina Familiar y Comunitaria en Uruguay es reconocida como especialidad en el año 2002, aunque la residencia fue creada en 1997, y antes de esa fecha ya existía la figura del médico de familia con otras características.

Actualmente la especialidad cuenta con 5300 horas de formación y es dictada por la Escuela de Graduados, a cargo del departamento de Medicina Familiar y Comunitaria de la Facultad de Medicina.

Por razones políticas, sociales, salariales y de estatus en Uruguay contamos con menos médicos de familia y comunidad de los que necesitamos, y sobrantes de plazas de residencias todos los años.

Desde la Universidad, Facultad de Medicina, la educación médica en el año 2008 se transformó a favor de una formación basada en el territorio, en la que los estudiantes de medicina en el primer trienio debían de conocer la comunidad, su funcionalidad, sus hábitos y costumbres, su demografía y epidemiología.

Con el devenir de los años, el aumento de la matrícula de estudiantes de medicina, sin el correlativo aumento del número de docentes, sobrevino en una crisis que llevo a nuevos cambios en el plan de estudios, a favor de eliminar horas de aprendizaje en el territorio y de habilidades clínicas en el primer nivel de atención.  Esto pone en riesgo la formación del médico, ya que se vuelve al hospital-centrismo, dejando de lado el ámbito de atención de las personas, con el riesgo que esto conlleva. Tener recursos humanos formados en el primer nivel otorga al usuario accesibilidad a un sistema calificado y por tanto calidad en su atención.

Desde la Sociedad Uruguaya de Medicina Familiar y Comunitaria nos interesa mejorar la labor diaria del médico de familia y comunidad, para esto trabajamos desde el desarrollo profesional continuo y el logro del mayor reconocimiento por Instituciones de nuestra especialidad.

Además, trabajamos por nuestras condiciones laborales, salarios, agendas de pacientes adecuados, cargos de alta dedicación, mejoras edilicias de los lugares de trabajo, móviles de traslados a domicilios, protocolos de apoyo a la seguridad del equipo, entre otros. Todo ello para la Medicina Familiar y Comunitaria urbana, rural, pública y privada de todo el país.

Trabajamos desde diferentes espacios y en grupos diversos a nivel nacional e internacional, procurando que esta disciplina, con fuente de conocimientos propios y considerada una especialidad médica necesaria para la población, tenga un desarrollo a nivel nacional y regional.

Integramos la Confederación Iberoamericana de Medicina Familiar, cuya presidenta electa es nuestra colega Jacqueline Ponzo, primera uruguaya que asumirá este cargo en 2018, lo que deja en evidencia la fuerza que tenemos como colectivo a nivel regional e internacional.

Ser una especialidad nueva nos ha permitido generar un buen vínculo con las comunidades. Los usuarios que cuentan con equipos en los que hay médicos de familia y comunidad están altamente satisfechos con la atención que se les brinda. La evaluación del trabajo del equipo de primer nivel, en lo que refiere a su capacidad resolutiva, se está llevando adelante desde los diferentes efectores, impulsada por el Ministerio de Salud, lo que implica un aspecto fundamental para la transformación del sistema.

Sin embargo, se ha generado resistencia a nivel de otros colegas. Algunos gestores de salud todavía no entienden solicitudes que realizamos que no corresponden a nuestra especialidad, por ejemplo no comprenden que solicitemos estudios paraclínicos que asocian sólo con ciertas especialidades focales, y no reconocen que puedan ser de utilidad en el primer nivel de atención.  Por ello, debemos seguir trabajando para demostrar lo que hace un especialista Médico de Familia y Comunidad. Señalar que no sustituimos a nadie que no sea de la misma especialidad, que tenemos formación y conocimientos de atención a los diferentes problemas y necesidades de salud de la población. Somos docentes en el primer nivel, lo que constituye un elemento de gran importancia en profesionales de la salud en este nivel.

Debemos contar con condiciones de trabajo adecuadas para que podamos resolver un alto porcentaje de los problemas que se nos presentan cotidianamente.

Apostemos a la transformación del modelo de atención a la salud, con más médicos de familia y comunidad trabajando en el primer nivel. Con más especialistas del primer nivel de atención, presentes en el ámbito público y privado, en las áreas urbanas y rurales para lograr cubrir las necesidades de todo el país.

Los médicos generales que están hoy en este nivel deberían convertirse en especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, de este modo el primer nivel de atención pasaría a tener especialistas idóneos en el mismo, como ocurre con otros niveles de atención.

 

Marcela Cuadrado

Presidenta de SUMEFAC

 

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