En el mes de abril 14 médicos comenzaron su residencia en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. El ingreso de una nueva generación coincide a su vez con el final de los estudios de otros compañeros, después de tres años de residencia.

Para conocer su motivaciones y expectativas al momento de elegir la especialidad, así como su experiencia durante el transcurso de la residencia, conversamos con cinco de ellos. Sara Altamirano y Natacha Costa, quienes ingresaron en 2015 y culminaron sus estudios el pasado 31 de marzo, y Evelyn Segredo, Cecilia Machiavello y Camila Pereyra, que comenzaron su residencia este mes de abril.

La decisión de especializarse como médicos de Familia y Comunidad, las expectativas al iniciar la residencia, los principales desafíos y los aspectos más destacados del transcurso de esta etapa tan importante son algunos de los temas que compartimos a continuación.

Elección de la especialidad en MFyC

Para Sara Altamirano el interés se despertó muy temprano en la carrera, “cuando conocí esta especilidad, mientras cursaba el segundo año, ya me cautivó el abordaje integral de las personas. En los años subsiguientes fui conciendo la integración de los ejes familiar y comunitario y cómo ello impactaba en la salud de los usuarios”.

En el caso de Natacha Costa la especialidad comenzó a interesarle cuando cursaba el pre-grado, “en ese momento me pareció magnifico el hecho de practicar la medicina de manera tan cercana y personal. Luego, realizando el internado tuve la oportunidad de rotar por un servicio de MFyC en el que pude conocer bien desde adentro lo que se trataba. Y es por eso, por lo personal, lo variado en la actividad, y la posibilidad de acompañar en todas las etapas vitales de las personas y en su comunidad que elegí la especialidad”.

Un perfil más comunitario fue lo que llevó a Camila Pereyra  a optar por esta especialidad, “creo que la MFyC es, de todas las especialidades, la que implica la visión más amplia de la salud en general, ya que tiene en cuenta que cada persona puede presentar varios problemas de salud, no solo patologías médicas. Además considero que dado el momento social actual, sin duda es el modelo de atención primaria que mejor se ajusta a las necesidades de la  población, siendo la MFYC el efector necesario para que se lleve a cabo”.

Para Evelyn Segredo la especialidad tiene muchos encantos, “permite hacer una medicina clínica tradicional y , además, incorpora otras dimensiones de la vida de las personas; este abordaje tan integral en la práctica responde verdaderamente a las necesidades de los ciudadanos, identifica las problemáticas más prevalentes, y define intervenciones dirigidas a la realidad individual y social”.

En tanto, para Cecilia Machiavelo el interés en la especialidad se depertó en el primer año de la carrera cuando tomó contacto con una comunidad y comenzó a conocer a grandes rasgos la especialidad. “Posteriormente sentí que la profesión que había elegido debía ejercerla en un primer nivel, y con el pasar de los años creció la afinidad por la Medicina Familiar y Comunitaria, siendo la especialidad en la que me visualizaba a futuro”.

“Siento que las personas con autonomía, la intervención en comunidad, la educación y la escucha son, entre otros pilares, la base para mejorar la salud, desde una perspectiva integral, acompañando sus procesos de vida”, agregó.

Expectativas al iniciar la residencia

Al reflexionar sobre las expectivas que tuvieron antes de comenzar la residencia,  todas compartieron que la adquisición de conocimientos y herramientas para el abordaje de las familias y comunidades son aspectos centrales.

Camila señaló que durante la residencia espera poder contar las herramientas necesarias para poder ejercer la MFyC de la mejor forma. “Adquirir una visión crítica y fortalecer los aspectos clínicos, pero también el eje familiar y el comunitario que durante la carrera de Medicina a veces no son priorizados y puede ser difícil lograr este enfoque”.

Evelyn destaca a su vez “la importancia de poder traer a esta especialidad mis conocimientos previos, que forman parte de mi estructura, como lo son las ciencias antrozoológicas que abordan la compleja interacción humano – animal; y de esta forma enriquecer el intercambio de todas las personas que formen parte de este camino”.

“Sé que es un camino de aprendizaje intenso y para ello es necesario permitirse entrar al mundo de esta especialidad, y darnos el tiempo de constituir desde la etapa formativa hacia adelante ”, señaló Cecilia. Y agregó “ hay una frase que quisiera que me acompañe en esta etapa y durante el ejercio: seremos y por suerte ya los hay, especialistas en personas”.

 Culminar la residencia

Sara y Natacha ya han terminado su residencia, por lo que tienen una visión más completa sobre la especilidad y la relación entre sus expectactivas al iniciar la residencia y la realidad que vivieron en el transcurso de sus estudios.

“Sabía que era una especialidad exigente y muy amplia, y mis expectativas estaban relacionadas a ello: adquirir mucho conocimiento y herramientas para el abordaje de las familias. Ahora que ha finalizado refuerzo lo complejo de la tarea que tenemos como especialistas, pero lo satisfactorio que es”, señaló Natacha.

Por su parte Sara destaca que el objetivo era “formarme en esta especialidad en los tres ejes y de la manera más completa posible. Ahora que he finalizado lo curricular (aunque tengo pendiente rotaciones y culminar la monografía para poder dar la prueba final) puedo decir que me siento capaz de ejercer el rol de médico de familia y comunidad”.

Pero el transcurso de la residencia también implica algunos desafíos y aspectos a mejorar. En este sentido, Sara plantea algunos temas, entre ellos: la necesidad de contar con tiempo y espacios específicos dentro de lo curricular para investigación; que las rotaciones por especialidades médicas estén pautadas en tiempos específicos. Además, señala que los cursos – que son muy productivos – se dictan de manera irregular en los diferentes años y en algunos casos se dictan para algunos residentes y para otros no, por ejemplo Familia, que no está dentro de la currícula y considera fundamental en la formación.

La exigencia es un aspecto que también se destaca dentro de la especialidad, por lo que resulta de vital importancia las respuestas que el departamento de postgrado pueda brindar en las distintas circunstancias que se presenten.

El grupo humano como factor esencial

Tanto para Sara como para Natacha, el grupo humano ha sido un aspecto fundamental durante todo el período de residencia.

“La interacción con nuestros pares y los grupos humanos que formamos en el transcurso de nuestra formación son de destacar, y en mi caso particular mi sostén para trancurrir estos tres años. Los docentes del departamento cuentan con una formación muy rica en diferentes áreas y ejes que nos enriquece con sus aportes y al compartir experiencias”, señaló Sara.

 Para Natacha, “sin duda lo principal es el grupo humano. Se comparten muchas horas y experiencias que sin personas al lado apoyando resultan difíciles. El trabajo en equipo en fundamental. Y todavía queda mucho por aprender”, concluyó.

 

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